Tenía unas expectativas muy altas para este libro debido a las opiniones que he ido descubriendo con el tiempo a través de redes sociales. He visto a gente muy emocionada, diciendo que es un libro excepcional. La verdad es que ni confirmo ni desmiento.
Esta novela consigue que formes parte de cada escena en la habitación de Michka. La forma en la que está escrita, con un estilo contenido, obliga a que tomes partido a la hora de interpretar las emociones y los sentimientos del ambiente.
El hecho de que haya dos narradores hace que la historia se complemente, aportando más pistas sobre la personalidad de la protagonista y la verdad es que se le acaba cogiendo cariño.
Me ha gustado mucho y me ha emocionado por el momento vital en el que me encuentro. He llorado leyéndolo porque he empatizado mucho con la situación. Tanto es así que me ha generado la necesidad imperiosa de viajar a Valencia a reencontrarme con mi abuela de 93 años y así lo voy a hacer en dos semanas.
Por eso decía que ni confirmo ni desmiento. Si me encontrase en otro momento vital, tal vez no me calaría tan profundo. O a lo mejor sí. No lo sé.
Lo que sí sé es que me apetece volver a leer a Delphine de Vigan y ver qué pasa.
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